¿Te has sentido no escuchado en alguna
ocasión?
Cuando hablas ¿te sientes realmente comprendido
por tu interlocutor?
¿Consideras que la comunicación es un problema de
nuestro tiempo?
Cuando le cuentas a
alguien acerca de algo que te pasa, ¿recibes mayormente aceptación o juicios?
Como lo dicen Kuhlman y Alegre, “Vivimos en una sociedad que ha perdido la capacidad de escuchar”, se nos facilita hablar por encima de escuchar; diferenciando la escucha del simplemente oír. Es importante resaltar que escuchar es una herramienta que se aprende; así como caminar, escribir leer y hablar, la escucha también es una tarea por aprender a lo largo de nuestra vida. A través del Círculo Mágico se puede aprender y desarrollar esta herramienta mediante de las técnicas verbales, las dinámicas de grupo y los ejercicios de reflexión que se llevan a cabo.
Actualmente, la comunicación a cualquier nivel se ve
afectada por no saber escuchar y de esto
se derivan conflictos innecesarios, malentendidos, prejuicios, triangulación de
la información. Se oye pero no se escucha, la escucha se limita a recibir un mensaje y transmitir por respuesta un
consejo, un juicio, la opinión de lo que
me pasa; pero realmente no hay una escucha atenta. La escucha implica una disponibilidad y apertura plena a la experiencia
del comunicante, y esto obliga a una entrega y a un compromiso personal serio
en el receptor. (Kuhlman, Alegre)
La escucha activa implica poner todos mis sentidos para estar con el otro.
Cuando escucho de verdad puedo reconocer en el otro un auténtico ser humano completo y de esta manera puedo reconocerme a mi como tal y así conocerme un poco más. (:
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